parece que los autos tienen
un alma
que bosteza

la felicidad es un Gordini
que despierta
guerra sonora
entre el despertador y los grillos
nunca acabamos de despertar
pasamos la vida
lavándonos los dientes
bajando a fumar un cigarrillo
se es
poco nos queda de la espera
menos del encuentro
se está quieto
mirando cómo caen las gotas
la noche es una señora con calmantes
deshace las camas y ensucia los vidrios
tira un colchón
y duerme con los perros

hay una organización de faroles
que ama literalmente a las nubes

de vez en cuando alguna casa
abre un ojo y lo cierra enceguecida

seres extraños
realizan partos a los mármoles
se oye cantar a un muerto
—una vez un niño se murió de alegría
sacándole jugo a unas piedras—

animales raros que quieren ser perseguidos
trepan árboles y ríen

deambula un temible señor viejo
que quiere enseñarnos
dulzuras espeluznantes

me detuve a ver los alumbramientos
el inconmensurable ejercicio de los climas
las luces tenues

parece el pueblo una cabeza que sueña
una almohada con perfume maduro
vida sabia lavándose las piernas
viene cargada de drogas
y golpes
otra vez
está embarazada

como el que revela
el costado enfermo de los muebles
desciende sobre nosotros
un polvillo mortuorio

felices
porque es la tarde
condenados a la zanellita azul
damos vueltas
a un pueblo enfermo
perdoname sin gracia
como quien tira un carozo
al fondo del ropero
perdoname despacio
con silencio de gruta
y abrí el ataúd
para que el loco huya
en la fiebre
barcos de calor
navegan el espacio que no importa
como el tiempo
lo único creíble es la espera
del cuerpo que no entiende
un amor quebrado por la furia
deja que nos lleve el hombre de la bolsa
la república interna
el mundo sin ombligo
aunque bello
desamparado como un dios
no vuelvas
yo velo por nosotros cuando niños
mantengo hamacas mudas
desde siempre
hay un muerto frente a mí
con hambre
con desfachatez
un muerto
que vino del olor de mis zapatillas
desnudo como un agujero que no canta
vino este muerto al vino santo de la huida
decime si no son las canillas
dos locos en reposo
que rozados
por un giro de mano
despiertan de la ausencia
¿Llegaremos un día
a sentarnos en un bar
concluidos?

Que sólo nos miren como se mira
un logotipo un tractor una empanada

¿Que no se hable de nada
que no resuelvan
cinco minutos de café?
es ahora que palpito
inmerso en transistores
y la cama
enmudece como zanja

mi nombre está escrito en mi espalda
viento y hongos y pensamiento
todos alborotados de alegría

plancha las sábanas del tiempo
el agua que cae
ni puertos ni muelles
ni sirenas
que en la noche reverberen
no hay dónde
sólo adentro
en
jura esa niña
que lo soñé todo
que en mí se desnuda la vida
para no envidiar cada muerte